domingo, 16 de junio de 2013

La Alfombra Perfecta

28.08.2012
Hace casi un año que me fui de la casa de mi papá a vivir sola. Fue un gran cambio, pero que me hizo feliz. No es que no estuviera feliz allá, pero yo creo que he sido tan malcriada toda la vida, que pasar a la independencia me hizo bien.

Tuve que armar el departamento completo, elegir muebles, cortinas, tapices, comprar cama, cosas para la cocina, sábanas, loza... uff! Cuántas cosas! Reconozco que me demoré alrededor de cuatro meses en completar el mobiliario. ¡Es que es tan difícil elegir cuando te gusta todo! Pero al fin y al cabo el departamento tomó cuerpo y onda y adquirió una decoración que refleja bastante mi personalidad.

Sin embargo hace un par de meses, en una junta con amigos en mi casa, me di cuenta de que algo le faltaba al living. Y ahí fue cuando me di cuenta que aún tenía un pendiente en la decoración: la alfombra. Aunque ustedes no lo crean es algo fundamental, le da calidez al espacio. Reconozcámoslo: es bien distinto sentarse sobre una alfombra a sentarse sobre un piso flotante helado. Por eso mismo no me sentaba en el suelo.

Pero la tarea no iba a ser tan fácil. Ese fin de semana partí al mall a buscar una alfombra, que además de combinar con mi departamento tuviera estilo y no fuese un criadero de polvo (soy full alérgica, por lo que las alfombras muy peludas no van conmigo)... di vueltas un mall y como no encontré nada, me fui a otro, pasé por varias tiendas especializadas en alfombras... y nada! No existía esa alfombra que enganchara perfecto con el estilo de mi departamento. O eran demasiado lisas, o como de abuelita, o muy rústicas, o excesivamente peluda (la típica alfombra shaggy de las listas de matrimonio, puaj!). En fin, ese fin de semana me di por vencida.

Y es así que pasé tres meses más sin alfombra. Cada vez que iba de shopping, pasaba por las tiendas de decoración a ver si había alguna, pero nada. Reconozco que la batalla casi la había dado por perdida, tanto así que se me olvidó el tema hasta ayer.

Caminaba rápidamente por uno de los malls de Las Condes, buscando un regalo para un cumpleaños que tenía en la noche. Ya eran las 20:45, por lo que quedaban sólo 15 minutos para que cerraran, por lo que mi apuro era bastante alto. Sin embargo en ese "correr sin que se notara" por los pasillos, de repente algo me detuvo: en la vitrina de una de las tiendas por las que había pasado "chorrocientas" veces estaba mi alfombra perfecta. Lo siento por el regalo, pero tuve que parar. Llevaba meses buscándola sin encontrarla por ni una sola parte y de repente de la forma más inesperada la encontré. Justo cuando ya se me había olvidado que mi living estaba falto de alfombra.

Finalmente salí del mall con un regalo, una alfombra, un sonrisa y un curioso pensamiento: las cosas, situaciones, ocasiones, personas, o lo que sea que uno a veces busca de forma constante e intensa, llegan en los momentos menos esperados. Cuántas horas dedicadas a buscar alfombra, hasta que al final apareció sola. Esa misma esperanza es la que tengo en mi "príncipe azul barbón", que algún día, cuando menos lo espere lo voy a encontrar... aunque Dios quiera que sea pronto! jajajajajajaja!

Y bueno, mientras espero a que esa ocasión se de, disfruto de mi alfombra en el living ¡Ahora me puedo sentar en el suelo!

¡Nos vemos!


(escrito en mi primer blog, como me urgía, lo hacía con seudónimo. Ya lo cerré, por eso no les pongo la dirección. Fecha: 28/8/2012. Lo heavy es que un par de meses después de escribir esto tuve un reencuentro como el de la alfombra, así de improviso, con una persona MUY especial para mi... y que sigue a mi lado ♥ ♥ )

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